Recuerdos del pasado

Alberto Ascari decía que trataba duramente a sus hijos porque no quería que se encariñasen demasiado con él, por si un día no volvía. Efectivamente, falleció en 1955, durante unas pruebas privadas.
Sin duda la seguridad de la F1 ha mejorado de forma increíble desde los heroicos años 50. A partir de la muerte de Senna la preocupación por la seguridad ha hecho que, desde entonces, numerosos accidentes que antes hubiesen tenido consecuencias trágicas hayan quedado como meros incidentes sin repercusiones que lamentar.
Pero las carreras de automóviles son un deporte esencialmente peligroso. Y por alto que sea el nivel de seguridad que hayamos alcanzado, tarde o temprano, nos lo recuerdan. Hace una semana fallecía Henry Surtees durante una prueba de Formula 2, al ser golpeado en el casco por la rueda perdida por otro vehículo en un accidente. El sábado Massa fue golpeado en el casco por un muelle perdido por el monoplaza de Barrichello. Matemáticamente un accidente así es casi imposible. Pero solo un poco menos probable que el hecho de Massa siga ahora entre los vivos.
El domingo una rueda mal colocada por los mecánicos de Renault en el vehículo de Alonso salia despedida, en botes incontrolados, por mitad de la pista hasta acabar contra la valla lateral. Un dejá vu del accidente de Henry Surtees. O el recuerdo de aquella otra rueda que mató a un comisario en el GP de Monza del 2000.
La seguridad es un trabajo que no acaba nunca, porque nunca será suficiente. Renault ha sido sancionada con la exclusión del próximo GP por el incidente. Es posible que la sanción sea excesiva y, acaso, sea reducida en la apelación. En caso contrario, supondría un gran varapalo para el GP de Valencia, que se quedaría sin su principal gancho para los espectadores. Pero no cabe duda de que la seguridad debe ser una prioridad para todos. Porque la fatalidad puede golpear del modo más impensado. Y lo hemos visto, como si fuese un recuerdo del pasado.
También parecía un recuerdo del pasado volver a ver a un McLaren y un Ferrari al frente de un GP. Hamilton se ha reencontrado con la victoria, sobre la base de un paquete de mejoras que les ha dado el salto necesario. Ferrari se ha desarrollado de forma más gradual, hasta permitir que hoy Raikkonen nos evoque el piloto rápido que fue.
En el duelo a tres bandas por el título, Webber ha probado un sabor agridulce. Solo ha podido alcanzar el tercer puesto, pero ello ha sido rentable frente a sus rivales. Vettel ha dado un paso atrás con la avería que le ha obligado al abandono. Y Button ahora sufre para lograr dos míseros puntos. Le queda un calvario.
Briatore nos auguraba desde el segundo GP que ya no había nada que hacer frente al dominio de Brawn GP. Pero no tenía en cuenta que la lógica económica pocas veces es soslayable. Los monoplazas de Ross Brawn siguen casi tan huérfanos de sponsors como al principio de la temporada, y eso se paga en capacidad de desarrollo. Así que, en cuanto ha llegado el momento de la aparición de los grandes paquetes de mejoras, se han visto desbordados.
Y Red Bull ¿puede haber sido desplazado por McLaren y Ferrari? No creo que eso sea probable. Soy más partidario de pensar que los monoplazas diseñados por Newey no tienen su mejor adaptación a un circuito tortuoso como el húngaro.
Por último, hemos visto el debut de Alguersuari. Al joven piloto le ha llegado un caramelo envenenado. Que es un piloto capaz parece claro. Pero su experiencia se basa en la F3 y las World Series. Ni siquiera ha pasado por la GP2. Y eso es una carga muy pesada en un momento en que los pilotos jovenes tienen muy difícil su adaptación a la F1 con la limitación de los tests privados. A ello se une el hecho de entrar a mitad de temporada, sustituyendo a un Bourdais que, pese a sus pobres resultados, sí tiene un palmares consistente. El despedido, sin duda, se encargará de señalarlo a todo el mundo si su sustituto no alcanza sus clasificaciones. Así que no comparto la opinión de quienes sostienen que la única exigencia de Alguersuari es aprender. A la F1 se llega aprendido, listo para competir. El margen de adaptación de Alguersuari solo puede abarcar unos pocos GPs. Por ello, cuando en la calificación Jaime se vio superado ampliamente por su compañero Buemi -también debutante este año-, pensé que era un mal comienzo. Pero en carrera no solo ha conseguido acabar, con un ritmo aceptable, sino que ha superado a su compañero gracias a un trompo de este. De manera que sigue vivo, lo que no es poco. Necesita ganar tiempo para demostrar su potencial. Porque la F1 rara vez da segundas oportunidades.

